Cómo escribir un buen relato

Cómo escribir un buen relato

Inventar y contar un buen relato no es solo un regalo que las hadas le dan a ciertos humanos. Sobre todo, significa respetar las buenas prácticas, convenciones que darán una forma identificable, familiar y acogedora de escuchar. Cuando escribes un buen relato, no tratas de imitar la vida, es más sutil, tratas de inspirarte en la vida, reproducirla, en un marco imaginario, pero que debe parecer real, probable.

Cuando contamos una historia, estamos hablando de nosotros, los humanos: nuestros sentimientos, nuestras acciones pasadas, presentes y futuras, nuestras desgracias, nuestra felicidad, etc.

Cuando contamos una historia, nuestras palabras, nuestras expresiones, deben tocar los corazones de la audiencia (involucrarlos, al parecer) y alentarlos a seguir la historia hasta el final (mantener su atención).

Ahora bien, veamos cuales son esos puntos importantes para aprender a cómo escribir un buen relato.

Un buen personaje

Para comenzar, nuestra historia debe ser humana Necesitamos un personaje. A veces varios, pero al menos uno: el protagonista. Un buen personaje, es decir, alguien no solo y benevolente, sino alguien que se parece a nosotros: un hombre, una mujer, un niño o una criatura que tiene sentimientos (alegría, tristeza, amor).

Este personaje servirá como vehículo o puerta de entrada, a través del cual el público se involucrará en la historia. El público se identificará con el personaje y, siguiendo su historia, seguirá conectado. Porque, el personaje, por su voluntad y sus acciones, comenzará la historia. Él hará la narración.

Un buen universo

Ahora que tenemos un personaje, debemos darle un escenario en el que podrá actuar. El personaje de nuestra historia evolucionará en un entorno que, nuevamente, debe ser comprensible y familiar. Por lo tanto, debemos aclarar en qué contexto se sitúa la acción. ¿El bosque? ¿Nuestro mundo contemporáneo? ¿Un momento del pasado? ¿Un mundo lejano e imaginario?

La decoración permitirá no solo explicar cuándo y dónde tiene lugar la historia, sino también lo que está sucediendo. ¿Cuáles son las reglas específicas que definen este mundo en el que actúa el personaje? El universo no debería ser bueno para nuestro personaje, sino bueno en el sentido de coherencia, lógica e interesante. El público debe estar convencido de su realidad potencial.

Un evento disruptivo

Incluso si tenemos nuestro personaje y su universo, nuestro personaje todavía no tiene ninguna razón para actuar. Necesita una meta, un incidente en su vida, que lo lleve a la acción. Ahora tienes que lanzar al personaje a la aventura. Tenemos que sacarlo de su zona de confort para que entre en acción. Este evento inesperado y disruptivo obligará al personaje a actuar o reaccionar, para finalmente comenzar a moverse.

Después del evento disruptivo, el personaje tiene un objetivo claro (salvar a su familia o al planeta, encontrar su camino, vengarse), que lo motiva a seguir adelante y actuar. Ahora sabemos por qué el personaje hace esto o aquello.

Acción, aventuras

Ahora que la historia realmente ha comenzado, necesitamos desplegarla. Para eso, es necesario contar por el curso del personaje a lo largo de la aventura. Este último no debería llegar al final de la historia demasiado rápido. Entonces necesitamos obstáculos, giros y vueltas.

Aquí estamos en el corazón de la historia, que detalla cómo el personaje intenta alcanzar su objetivo, lo que significa que usa, qué desafíos, peligros, adversarios, encuentra en su camino.