La literatura también se basa en hechos eroticos

Cuando la mayoría de nosotros pensamos en escribir sobre erotismo, nuestra mente a su vez trae a la mesa a los autores clásicos de la fornicación explícita como el Marqués de Sade, Anais Nin, Henry Miller, Erica Jong o a los más vendidos eróticos contemporáneos Cincuenta Sombras de Grey o La vida sexual de Catalina M. Pero a menudo la mejor escritura sobre el erotismo se puede encontrar en los libros que no son acerca de sexo en absoluto, sino en los videos de grandes actrices del mundo adulto.

Por el contrario, muchas grandes novelas retratan encuentros eroticos como una parte inseparable de la extraordinaria ordinario de la vida diaria. Lo que sigue es una colección de escenas de pasión creíbles, que afectan a los escritores que se celebran no por su contenido ilícito, sino por su prosa precisa y extraordinariamente interesante con observaciones de la naturaleza humana. En lugar de que se nos invite a bostezar en contorsiones puramente físicas, estas escenas hacen que el lector sienta los actos descritos como corporales, las experiencias emocionales que informan un sentido único de cada carácter de lo que significa estar vivo.

En el libro “La Buena Madre” por Sue Miller, una mujer recién divorciada se encuentra con un hombre que despierta su deseo sexual por primera vez. Esto parece ser una historia familiar: mujer frígida liberada y atractiva que quiere compartir algo de pasión. Pero la forma nueva de pasión de Anna está lejos de un cliché o hecho fantástico. En lugar de desmayarse o sentirse impotente y sin aliento en la presencia de Leo, Anna siente que su “cuerpo necesita intensidad de alguna manera”. Y la primera vez que tienen un encuentro amoroso, Anna no experimenta los fuegos artificiales o multi-orgásmicos que obtienen todas las mujeres, pero un anhelo más realista para él es que ella quiere aún más.

Con su ex marido Brian y sus anteriores amantes, ha empezando por andar a tientas adolescentes varones. Anna siempre ha sido pasiva, aceptando los avances masculinos como “intrusiones” que hay que soportar, queriendo al hombre para terminar por lo que la lujuria se acabaría. Pero con Leo, Anna se siente “abandonada” cuando Leo llega, el anhelo de experimentar el mismo placer que siempre ha querido es imposible.

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