Para comenzar a leer la Biblia, es importante seguir estos pasos

Para comenzar a leer la Biblia, es importante seguir estos pasos

Es posible que en algún momento hayas tenido la inquietud de leer la biblia, pero no tienes idea de cómo ni por dónde comenzar. Quizás algunos consejos nos resulten convenientes para iniciar para asegurarnos de que no entremos a leer la Biblia con mucho entusiasmo y terminemos con gran frustración o confusión.

La idea primordial es darle cara al texto en tres niveles: las herramientas, el plan y la construcción. 

Herramientas

Abarca tres aspectos que deben hacerse antes de comenzar el estudio de la biblia.

Seleccionar una hora: no se trata de que sea un momento cualquiera, sino de un compromiso diario en donde se tenga apertura a la Palabra de Dios, asegurándonos de que se trata de un tiempo inteligente. Si por ejemplo, nos encontramos cansados, probablemente esté no será el mejor momento. 

Buscar una Biblia que sea posible comprender: quizás nos sirva una buena Biblia Católica, aunque si tienes otras, ello no debe ser una limitante. Lo importante es que resulte cómoda de leer, que sea ligera, y duradera para ser usada en realidad, y además lo suficientemente económica como para no sentirnos mal si escribimos o marcamos en ella.

Tener a la mano otros libros que nos ayuden a comprenderla: existen grandes recursos que han sido diseñados a fin de ayudarnos a entender de mejor mejor manera la Biblia. Libros como, El rugido del cielo, resultan una gran introducción para las historias que se narran en el evangelio guiándonos paso a paso por el evangelio de San Marcos.  

El plano

Tres aspectos a considerar mientras se estudia la Biblia.

Orar un poco más. Al iniciar la lectura, es recomendable solicitar en oración al Espíritu Santo, que se encuentre presente de forma audaz y feroz. Silencia tu mente mientras mantienes entre tus manos la Biblia orando. No sé necesita de una oración extensa, sino de tomar un tiempo,este quizás es el paso más importante dentro del estudio de la Biblia.

Debemos tener un plan. Si tu plan era leer de principio a fin en un momento, esto no resultará pies no se trata de una novela. Es un libro que no se diseñó para ser leído desde Génesis directamente hasta el Apocalipsis. La recomendación es seleccionar un libro de la Biblia haciendo de ese libro nuestro enfoque durante un tiempo. Si estamos comenzando desde cero, se sugiere el Evangelio de Marcos ya que es el más corto y más sencillo de entender.

Debemos adentrarnos en el contexto. Si se inicia un Evangelio, debemos tomarnos el tiempo de conocer quien ha sido el autor, a quién estaba escribiendo y cuáles eran los temas básicos de su relato evangélico.

Cuestiónate lo que hace que ese Evangelio en específico resulte distinto a los otros. No debemos limitarnos a saltar a una carta de San Pablo por ejemplo, si aún no sabemos lo que sucede  en la ciudad de la que está escribiendo. Si te encuentras leyendo un profeta, entonces investiga lo que sucedía estaba en ese momento.

La construcción

Finalmente, existen tres aspectos que deben ser recordados mientras se  lee la biblia.

Menos es más. No debemos limitarnos a abrir el Evangelio y leer hasta cansarnos tan solo porque es el compromiso que te hiciste. Por ejemplo: Si has comenzado en el Evangelio de Marcos, no debes iniciar en el versículo 1 hasta el versículo 45 que es el final del capítulo. La recomendación es tomar los versículos 1-8 y pasar 15 minutos meditando sobre ellos. 

Por algo se encuentran puntos allí, para ello hay una razón. Los puntos que se encuentran al final de cada enunciado son una especie de regalo, y del mismo modo lo son las palabras que les preceden. Cada pequeño «punto» es una invitación a tomar un respiro y reflexionar sobre lo que acabas de leer y orar. 

Lleva un diario. Si en el transcurso de tu lectura encuentras versos que logran confundirte, o surgen preguntas, puedes anótalas en un diario. No necesitas detenerte en versos complicados. Tan solo escribe abajo del número del verso con un signo de interrogación y sigue moviéndote.

Deja descansar el libro. La idea nunca será que te conviertas en un ratón de biblioteca, pues: La Palabra vive y respira mucho más allá de la página que la contiene. Te sugerimos compartir lo que aprendes.